“Por eso he amado tus mandamientos sobre todas las cosas, mas que el oro, y más que oro muy puro. Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas y aborrecí todo camino de mentira.” Salmos 119:127-128
Estos pasajes son aquellos que cuando los leemos a la “ligera” creemos que son exagerados, pero si los leemos con detenimiento y meditación tendremos que hacernos una pregunta.
¿Cómo es posible que alguien pueda comentar que no hay nada mas valioso que los mandamientos de la Palabra? Yo se que por reverencia todos o casi todos lo dirían, pero sinceramente solo sería por cortesía. Porque en su vida jamás, jamás, jamás, viven creyendo que Sus mandamientos son más valiosos que todo lo que tienen y más que todo lo que desean.
Esa es la cuestión. Decirlo es muy fácil. Pero vivir realmente creyendo que no hay cosa más valiosa que la Palabra es muy diferente.
El autor de este salmo dice enfáticamente que ama la palabra de Dios más que el oro muy puro. El oro es el símbolo de poder y de prosperidad por excelencia. Decir que Su palabra vale mas que todo lo que valoramos es algo muy muy serio.
La parte clave de este pasaje que nos mide si solo decimos por cortesía que valoramos su palabra o si verdaderamente amamos Su Palabra por sobre todas las cosas, está en la parte final de este versículo. Que dice “…aborrecí todo camino de mentira”.
La palabra aborrecer es de acuerdo al diccionario; tener aversión u odio hacia algo o alguien. Por lo que si tu amas La Palabra de Dios por sobre todas las cosas una evidencia es que aborreces decir mentiras. Para ser más preciso no solo dice que aborrece decir mentiras si no que todo camino de mentira, hay personas que viven en un mundo de mentiras, todo lo que los rodea son mentiras.
La mentira es lo contrario a la Palabra, desde Génesis hasta el Apocalipsis vemos en la Biblia que el camino de la mentira está presente en toda la historia de la humanidad. La palabra se sustenta a sí misma por que es la verdad.
Si realmente amamos Su palabra por sobre todas las cosas, debemos empezar por aborrecer la mentira. la verdad de su palabra es la que hace que nos enamoremos de ella, y la única manera de enamorarnos de ella es conociéndola. Que no se te pase la vida sin que seas expuesto a la verdad pura de Su Palabra.
Armando Carrasco Z.
lunes 1 de junio de 2009
Salmos 119 Ayín (Parte 63)
“Tu siervo soy yo, dame entendimiento para conocer tus testimonios. Tiempo es de actuar, oh Señor, porque han invalidado tu ley.” Salmos 119:125-126
El hombre pasa por muchos momentos críticos en su vida. Egoístamente el hombre piensa que puede hacer y deshacer lo que quiera. Inclusive muchas veces el hombre piensa que se puede invalidar las leyes universales de Dios. Aún cuando son obvias las consecuencias de invalidarlas, el hombre cree en un momento determinado que nada sucederá por tales transgresiones. Pero todos aprendemos que hay leyes universales de Dios que tienen graves repercusiones si las trasgredimos.
Una de ellas es la ley de la siembra y la cosecha. Es una ley que seas creyente o no, estás sujeto a ella. Todo lo que siembras lo cosechas. Si siembras limones seguro cosechas limones, si siembras sandías, cosechas sandías, si siembras mentiras, seguro cosechas mentiras, si siembras amor cosechas amor. No hay vuelta de hoja. A veces es tanta nuestra soberbia que creemos que podemos sembrar cosas pero que no las vamos a cosechar nosotros, eso es una mentira. Pero estamos tan cegados que creemos ser mas poderosos que Dios creyendo que podemos transgredir esta ley.
El lugar donde estás en esta vida, las situaciones que estás pasando no es otra cosa que el resultado de lo que has sembrado. Haz un análisis cuidadoso de tu vida y comprobarás que lo que vives es la cosecha de lo que tú has sembrado. Un punto interesante para cambiar nuestro futuro, es sembrar todo aquello que queremos cosechar dentro de un tiempo. Es una ley universal. Es una ley que Dios puso al hombre para guardarlo con límites que lo protejan.
Si en este momento estás pasando tiempos difíciles, la buena noticia es que puedes cambiar tu futuro. Elije bien la semilla que vas a sembrar porque es 100% seguro que es lo que vas a cosechar en tu porvenir.
Pero si estás en el punto donde estás sembrando egoístamente, creyendo que tú eres el centro del universo y que a ti no te va a pasar nada, algún día te vas a acordar de estas líneas. Cuando estés cosechando lo que ahora siembras. Tal vez estés engañando a tu esposa, y crees que nunca se va a dar cuenta… tal vez tengas razón, ella nunca se va a dar cuenta, pero la ley de la siembra y la cosecha ha empezado su curso. Y un día tú o tus hijos serán engañados. Será solo la consecuencia de lo que haces hoy. Tal vez le estás robando a tu papá y crees que eres más inteligente que él, sólo porque no se ha dado cuenta, y ¿sabes? Tal vez nunca se de cuente, pero la ley de la siembra y la cosecha ha empezado su marcha, y tus propios hijos algún día creerán lo mismo que tú, que son más inteligentes que sus padres.
Estás a tiempo de frenar la siembra errónea. Puedes elegir a partir de hoy sembrar cosas buenas para tu futuro y para tu vida y tu familia. Detente y medita. Toma acción y siembra sólo semillas para tu beneficio.
Armando Carrasco Z.
El hombre pasa por muchos momentos críticos en su vida. Egoístamente el hombre piensa que puede hacer y deshacer lo que quiera. Inclusive muchas veces el hombre piensa que se puede invalidar las leyes universales de Dios. Aún cuando son obvias las consecuencias de invalidarlas, el hombre cree en un momento determinado que nada sucederá por tales transgresiones. Pero todos aprendemos que hay leyes universales de Dios que tienen graves repercusiones si las trasgredimos.
Una de ellas es la ley de la siembra y la cosecha. Es una ley que seas creyente o no, estás sujeto a ella. Todo lo que siembras lo cosechas. Si siembras limones seguro cosechas limones, si siembras sandías, cosechas sandías, si siembras mentiras, seguro cosechas mentiras, si siembras amor cosechas amor. No hay vuelta de hoja. A veces es tanta nuestra soberbia que creemos que podemos sembrar cosas pero que no las vamos a cosechar nosotros, eso es una mentira. Pero estamos tan cegados que creemos ser mas poderosos que Dios creyendo que podemos transgredir esta ley.
El lugar donde estás en esta vida, las situaciones que estás pasando no es otra cosa que el resultado de lo que has sembrado. Haz un análisis cuidadoso de tu vida y comprobarás que lo que vives es la cosecha de lo que tú has sembrado. Un punto interesante para cambiar nuestro futuro, es sembrar todo aquello que queremos cosechar dentro de un tiempo. Es una ley universal. Es una ley que Dios puso al hombre para guardarlo con límites que lo protejan.
Si en este momento estás pasando tiempos difíciles, la buena noticia es que puedes cambiar tu futuro. Elije bien la semilla que vas a sembrar porque es 100% seguro que es lo que vas a cosechar en tu porvenir.
Pero si estás en el punto donde estás sembrando egoístamente, creyendo que tú eres el centro del universo y que a ti no te va a pasar nada, algún día te vas a acordar de estas líneas. Cuando estés cosechando lo que ahora siembras. Tal vez estés engañando a tu esposa, y crees que nunca se va a dar cuenta… tal vez tengas razón, ella nunca se va a dar cuenta, pero la ley de la siembra y la cosecha ha empezado su curso. Y un día tú o tus hijos serán engañados. Será solo la consecuencia de lo que haces hoy. Tal vez le estás robando a tu papá y crees que eres más inteligente que él, sólo porque no se ha dado cuenta, y ¿sabes? Tal vez nunca se de cuente, pero la ley de la siembra y la cosecha ha empezado su marcha, y tus propios hijos algún día creerán lo mismo que tú, que son más inteligentes que sus padres.
Estás a tiempo de frenar la siembra errónea. Puedes elegir a partir de hoy sembrar cosas buenas para tu futuro y para tu vida y tu familia. Detente y medita. Toma acción y siembra sólo semillas para tu beneficio.
Armando Carrasco Z.
Salmos 119 Ayín (Parte 62)
“Mis ojos desfallecieron por tu salvación, y por la palabra de tu justicia. Haz con tu siervo según tu misericordia, y enséñame tus estatutos.” Salmos 119:123-124
El sufrimiento nos llega de manera diferente a cada humano. A unos les llega por la enfermedad a otros por la escasez económica, a otros por pérdidas familiares. Lo cierto es que también sabemos que el nivel de sufrimiento es diferente en cada persona. Y los que han sufrido de verdad… saben lo que significa esta frase: “mis ojos desfallecen por la salvación de Dios”. En otras palabras; “mis ojos se consumen por ver la salvación de Dios”.
Cuando toda esperanza se ha marchitado, cuando toda seguridad ha desaparecido y toda luz se ha extinguido…cuando lo único que tenemos es una palabra, una promesa de Dios… nuestros ojos están a punto de agotarse por esperar ver la salvación de nuestro Dios.
Son momentos difíciles. Momentos que quisiéramos olvidar. Sin embargo. Cuando llega el oportuno socorro, todo se olvida. En un momento regresan las fuerzas, en un momento regresan las esperanzas y hasta los sueños.
Amigo, amiga, si estás pasando por una situación de desesperanza, no quites tus ojos de Su promesa, te recomiendo que leas el salmo 121. Aférrate a él. Toma cada palabra escrita allí como una promesa y por nada de nada quites los ojos de esa palabra. Tu salvación llega a tiempo.
Todo tiene solución. Todo es negociable hasta la muerte. Lee por favor 2 Reyes 20:1-11 La Palabra tiene una promesa para ti, sólo tienes que buscarla y aferrarte a ella. Dios te ama y te da promesas específicas para tu vida.
Pon tus ojos en su palabra, y aunque en un momento dado parezca que no llega, no quites tu mirada de Él. Dios nunca llega tarde, llega en Su momento. A veces lo único que nos queda es la mirada, no la pongas en cosas que no te van a salvar, te repito pon tus ojos en Su palabra. Nunca te va a defraudar.
Armando Carrasco Z
El sufrimiento nos llega de manera diferente a cada humano. A unos les llega por la enfermedad a otros por la escasez económica, a otros por pérdidas familiares. Lo cierto es que también sabemos que el nivel de sufrimiento es diferente en cada persona. Y los que han sufrido de verdad… saben lo que significa esta frase: “mis ojos desfallecen por la salvación de Dios”. En otras palabras; “mis ojos se consumen por ver la salvación de Dios”.
Cuando toda esperanza se ha marchitado, cuando toda seguridad ha desaparecido y toda luz se ha extinguido…cuando lo único que tenemos es una palabra, una promesa de Dios… nuestros ojos están a punto de agotarse por esperar ver la salvación de nuestro Dios.
Son momentos difíciles. Momentos que quisiéramos olvidar. Sin embargo. Cuando llega el oportuno socorro, todo se olvida. En un momento regresan las fuerzas, en un momento regresan las esperanzas y hasta los sueños.
Amigo, amiga, si estás pasando por una situación de desesperanza, no quites tus ojos de Su promesa, te recomiendo que leas el salmo 121. Aférrate a él. Toma cada palabra escrita allí como una promesa y por nada de nada quites los ojos de esa palabra. Tu salvación llega a tiempo.
Todo tiene solución. Todo es negociable hasta la muerte. Lee por favor 2 Reyes 20:1-11 La Palabra tiene una promesa para ti, sólo tienes que buscarla y aferrarte a ella. Dios te ama y te da promesas específicas para tu vida.
Pon tus ojos en su palabra, y aunque en un momento dado parezca que no llega, no quites tu mirada de Él. Dios nunca llega tarde, llega en Su momento. A veces lo único que nos queda es la mirada, no la pongas en cosas que no te van a salvar, te repito pon tus ojos en Su palabra. Nunca te va a defraudar.
Armando Carrasco Z
miércoles 13 de mayo de 2009
Salmos 119 Ayín (parte 61)
“Juicio y justicia he hecho; no me abandones a mis opresores. Afianza a tu siervo para bien; no permitas que los soberbios me opriman.” Salmos 119 Ayin 121-122
En esta parte del salmo David está clamando para no caer en manos de sus opresores, específicamente de los soberbios.
La soberbia transforma una persona. La soberbia es un mal que invade la mente y hasta el cuerpo de quienes se dejan dominar por ella. Una persona soberbia gira alrededor de ella misma y su mundo gira en hacer caer a los que están a su alrededor. Lo único que le importa es él o ella misma. La soberbia gobierna a las personas.
Cuando un soberbio pone la mira en alguien no descansa hasta que la acaba. Su táctica es el menosprecio personal y público. Cualquier oportunidad es buena para exponer a la persona y demostrar que hay una superioridad.
El acoso es tal que se puede convertir en una opresión. Según el diccionario es una presión externa constante que puede llegar a privar de la libertad del individuo o de un grupo. La opresión es algo serio.
Si el ataque fuera ocasional puede considerarse soportable, pero si es constante y agresivo se convierte en algo insoportable. A tal grado que se pierde la libertad. Oprimir es un arma poderosa para apagar a alguien. Para reducirlo a nada.
David lo sabía. Y buscó la ayuda de Dios porque vio la estrategia de sus enemigos y se previno orando a Dios y pidiendo su ayuda.
Se respaldó en decir que él había buscado ser justo y hacer justicia. Hoy tenemos la justicia de lado nuestro. Jesucristo es nuestra justicia. Hoy podemos clamar mejor que David, hoy podemos decir que por nuestra justicia (que es Cristo) Dios nos ayude de nuestros opresores.
Los opresores bien pueden no ser personas, pueden ser miedos, temores, angustias, depresiones, etc., situaciones que actúan oprimiéndonos de manera cruel y constante hasta quitar la libertad en nuestras vidas.
No lo dejes para después, ahora mismo pídele a Dios que te libre de los opresores.
Armando Carrasco Z.
En esta parte del salmo David está clamando para no caer en manos de sus opresores, específicamente de los soberbios.
La soberbia transforma una persona. La soberbia es un mal que invade la mente y hasta el cuerpo de quienes se dejan dominar por ella. Una persona soberbia gira alrededor de ella misma y su mundo gira en hacer caer a los que están a su alrededor. Lo único que le importa es él o ella misma. La soberbia gobierna a las personas.
Cuando un soberbio pone la mira en alguien no descansa hasta que la acaba. Su táctica es el menosprecio personal y público. Cualquier oportunidad es buena para exponer a la persona y demostrar que hay una superioridad.
El acoso es tal que se puede convertir en una opresión. Según el diccionario es una presión externa constante que puede llegar a privar de la libertad del individuo o de un grupo. La opresión es algo serio.
Si el ataque fuera ocasional puede considerarse soportable, pero si es constante y agresivo se convierte en algo insoportable. A tal grado que se pierde la libertad. Oprimir es un arma poderosa para apagar a alguien. Para reducirlo a nada.
David lo sabía. Y buscó la ayuda de Dios porque vio la estrategia de sus enemigos y se previno orando a Dios y pidiendo su ayuda.
Se respaldó en decir que él había buscado ser justo y hacer justicia. Hoy tenemos la justicia de lado nuestro. Jesucristo es nuestra justicia. Hoy podemos clamar mejor que David, hoy podemos decir que por nuestra justicia (que es Cristo) Dios nos ayude de nuestros opresores.
Los opresores bien pueden no ser personas, pueden ser miedos, temores, angustias, depresiones, etc., situaciones que actúan oprimiéndonos de manera cruel y constante hasta quitar la libertad en nuestras vidas.
No lo dejes para después, ahora mismo pídele a Dios que te libre de los opresores.
Armando Carrasco Z.
lunes 4 de mayo de 2009
Salmos 119 Sámec (Parte 60)
“Como escorias hiciste consumir a todos los impíos de la tierra; por tanto yo he amado tus testimonios. Mi carne se ha estremecido por temor de ti, y de tus juicios tengo miedo.” Salmos 119:119-120
Todo se paga en la tierra. Es una ley inquebrantable, lo que siembras, cosechas. Se cumple por el hecho de ser una ley. Dios es bueno y continuamente se presenta con el hombre para mostrarle el camino del bien, pero el hombre prefiere sus caminos, porque se siente más inteligente que Dios. Pero a la larga todos nos damos cuenta que Dios tiene razón.
Esto no les gusta a los que siempre andan buscando deslindarse de Dios. Pero sus leyes son inquebrantables, nadie puede romper esas leyes. Todo lo que siembras cosechas. No hay de otra, es por eso que el fin de todos aquellos que se niegan abiertamente a seguir el camino de rectitud y de justicia terminan mal.
A veces pareciera que todos aquellos que no respetan a Dios prosperan, pero es cosa de tiempo, es cosa de que sean alcanzado por todo aquello que han sembrado.
El temor de Dios es algo que en estas épocas no está bien cotizado. Hemos dejado de tenerle respeto y temor reverente a Dios. Hacemos lo que queremos, hemos hecho nuestra propia religión donde, por supuesto, hemos puesto a Dios en un estante donde no se meta en nuestras vidas. Pero las consecuencias son evidentes.
Creo que es tiempo de recuperar el santo temor de Dios. Respetarlo por lo que Él es. El es un Dios de amor, que puso leyes para proteger al hombre. Y cuando no se respetan esas leyes, es natural, que sus consecuencias sean dañinas para el hombre. Dios no se cansa de mostrarnos el camino. Somos nosotros los que no estamos captando correctamente la señal. Queremos hacer un Dios a nuestra manera, queremos hacer las cosas a nuestra manera. Creyendo que somos mas listos que Dios.
Todo es cuestión de obedecer. Y son muy sencillas las cosas que Él nos pide, no son gravosas sus señales. La cuestión es que el hombre tiene la tendencia de querer independizarse de su Creador.
Cuando realmente te das cuenta de la gran ley que nos gobierna de la siembra y la cosecha te das cuenta del gran amor de Dios por estar frecuentemente señalando el camino y también te das cuenta de los resultados de todos aquellos que deciden por su propia voluntad seguir sus caminos fuera del consejo divino.
Creo que es tiempo de empezar a conocer la Biblia, por eso es que te sugiero, te hagas el hábito de leerla de manera frecuente. Allí encontrarás las instrucciones.
Armando Carrasco Z
Todo se paga en la tierra. Es una ley inquebrantable, lo que siembras, cosechas. Se cumple por el hecho de ser una ley. Dios es bueno y continuamente se presenta con el hombre para mostrarle el camino del bien, pero el hombre prefiere sus caminos, porque se siente más inteligente que Dios. Pero a la larga todos nos damos cuenta que Dios tiene razón.
Esto no les gusta a los que siempre andan buscando deslindarse de Dios. Pero sus leyes son inquebrantables, nadie puede romper esas leyes. Todo lo que siembras cosechas. No hay de otra, es por eso que el fin de todos aquellos que se niegan abiertamente a seguir el camino de rectitud y de justicia terminan mal.
A veces pareciera que todos aquellos que no respetan a Dios prosperan, pero es cosa de tiempo, es cosa de que sean alcanzado por todo aquello que han sembrado.
El temor de Dios es algo que en estas épocas no está bien cotizado. Hemos dejado de tenerle respeto y temor reverente a Dios. Hacemos lo que queremos, hemos hecho nuestra propia religión donde, por supuesto, hemos puesto a Dios en un estante donde no se meta en nuestras vidas. Pero las consecuencias son evidentes.
Creo que es tiempo de recuperar el santo temor de Dios. Respetarlo por lo que Él es. El es un Dios de amor, que puso leyes para proteger al hombre. Y cuando no se respetan esas leyes, es natural, que sus consecuencias sean dañinas para el hombre. Dios no se cansa de mostrarnos el camino. Somos nosotros los que no estamos captando correctamente la señal. Queremos hacer un Dios a nuestra manera, queremos hacer las cosas a nuestra manera. Creyendo que somos mas listos que Dios.
Todo es cuestión de obedecer. Y son muy sencillas las cosas que Él nos pide, no son gravosas sus señales. La cuestión es que el hombre tiene la tendencia de querer independizarse de su Creador.
Cuando realmente te das cuenta de la gran ley que nos gobierna de la siembra y la cosecha te das cuenta del gran amor de Dios por estar frecuentemente señalando el camino y también te das cuenta de los resultados de todos aquellos que deciden por su propia voluntad seguir sus caminos fuera del consejo divino.
Creo que es tiempo de empezar a conocer la Biblia, por eso es que te sugiero, te hagas el hábito de leerla de manera frecuente. Allí encontrarás las instrucciones.
Armando Carrasco Z
martes 28 de abril de 2009
Salmos 119 Sámec (Parte 59)
“Sosténme, y seré salvo, y me regocijaré siempre en tus estatutos. Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos, porque su astucia es falsedad.” Salmos 119:117-118
La primer parte de este pasaje es tierno y bonito, pero la segunda parte es fuerte y debe hacernos pensar mucho. Por eso no me detendré mucho en la primera parte para poder analizar un poco la segunda.
Hay un nivel de confianza cuando comprendes que Dios es tu protector, a todo mundo tratas de convencer de que tienes a “Alguien” que te cuida, a todo mundo le andas diciendo que amas a tu Papá en los cielos. Te das cuenta de su protección y andas feliz. Cada vez que lees la Biblia te das cuenta de toda la protección que Dios te da y no puedes dejar de estar feliz. Eso es casi casi un patrón de conducta en todos aquellos que les ha “caído el veinte” de quién es Dios en sus vidas.
Pero la siguiente parte no es nada bonita. Es de aquellos pasajes dónde nos hace pensar cómo es Dios. En estos dos versículos vemos dos aspectos de Dios, como dice en el Nuevo Testamento “La bondad y la severidad” de Dios.
A veces nos confundimos y creemos que porque Dios es bueno, nunca nos va a pasar nada si lo desobedecemos o si nos olvidamos de Él. El problema es que queremos hacer nuestra egoista voluntad y después echarle la culpa a Él o tratar de descalificar sus cualidades.
Cuando nuestra voluntad por hacer lo que queremos nos gana, nos empezamos a separar de las bendiciones que vienen como consecuencia de ser obedientes a Su Palabra, y nos acercamos a todas aquellas cosas que son consecuencia de desobedecer su Palabra.
Hasta allí vamos bien, lo entendemos. Lo que debemos estudiar es la frase final “su astucia es falsedad”. Hay quienes se acercan a Dios y a Su Palabra creyendo que ellos son mas listos que Dios, que sólo van a tomar de la Biblia lo que les conviene, o lo que pueden controlar, o lo que no los comprometa. Cuando tu los oyes hablar parece que son muy listos, parecen brillantes con mentes lúcidas, pero en el corazón están haciendo las cosas a su manera. Que todo gire alrededor de ellos y de su egoísmo.
Pero la Biblia es muy clara, Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre sembrare eso cosechará. Es una ley bíblica inmutable. Esta ley no la puede cambiar el hombre, así está constituida toda la vida. Si lo entendiéramos a cabalidad empezaríamos a sembrar ahora mismo lo que queremos cosechar en el futuro. ¿Necesitas amor? Siembra amor. ¿Necesitas ayuda? Siembra ayuda ¿Necesitas apoyo? Siembra apoyo. ¿Necesitas obediencia? Siembra Obediencia. Y por otro lado piensa que todo lo que recibes es lo que has sembrado. Se honesto. Ahora tienes la oportunidad de cambiar tu vida. Cómo quieres tu futuro. Siembra eso ahora. Y deja de sembrar todo aquello que te va a dañar.
Armando Carrasco Z.
La primer parte de este pasaje es tierno y bonito, pero la segunda parte es fuerte y debe hacernos pensar mucho. Por eso no me detendré mucho en la primera parte para poder analizar un poco la segunda.
Hay un nivel de confianza cuando comprendes que Dios es tu protector, a todo mundo tratas de convencer de que tienes a “Alguien” que te cuida, a todo mundo le andas diciendo que amas a tu Papá en los cielos. Te das cuenta de su protección y andas feliz. Cada vez que lees la Biblia te das cuenta de toda la protección que Dios te da y no puedes dejar de estar feliz. Eso es casi casi un patrón de conducta en todos aquellos que les ha “caído el veinte” de quién es Dios en sus vidas.
Pero la siguiente parte no es nada bonita. Es de aquellos pasajes dónde nos hace pensar cómo es Dios. En estos dos versículos vemos dos aspectos de Dios, como dice en el Nuevo Testamento “La bondad y la severidad” de Dios.
A veces nos confundimos y creemos que porque Dios es bueno, nunca nos va a pasar nada si lo desobedecemos o si nos olvidamos de Él. El problema es que queremos hacer nuestra egoista voluntad y después echarle la culpa a Él o tratar de descalificar sus cualidades.
Cuando nuestra voluntad por hacer lo que queremos nos gana, nos empezamos a separar de las bendiciones que vienen como consecuencia de ser obedientes a Su Palabra, y nos acercamos a todas aquellas cosas que son consecuencia de desobedecer su Palabra.
Hasta allí vamos bien, lo entendemos. Lo que debemos estudiar es la frase final “su astucia es falsedad”. Hay quienes se acercan a Dios y a Su Palabra creyendo que ellos son mas listos que Dios, que sólo van a tomar de la Biblia lo que les conviene, o lo que pueden controlar, o lo que no los comprometa. Cuando tu los oyes hablar parece que son muy listos, parecen brillantes con mentes lúcidas, pero en el corazón están haciendo las cosas a su manera. Que todo gire alrededor de ellos y de su egoísmo.
Pero la Biblia es muy clara, Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre sembrare eso cosechará. Es una ley bíblica inmutable. Esta ley no la puede cambiar el hombre, así está constituida toda la vida. Si lo entendiéramos a cabalidad empezaríamos a sembrar ahora mismo lo que queremos cosechar en el futuro. ¿Necesitas amor? Siembra amor. ¿Necesitas ayuda? Siembra ayuda ¿Necesitas apoyo? Siembra apoyo. ¿Necesitas obediencia? Siembra Obediencia. Y por otro lado piensa que todo lo que recibes es lo que has sembrado. Se honesto. Ahora tienes la oportunidad de cambiar tu vida. Cómo quieres tu futuro. Siembra eso ahora. Y deja de sembrar todo aquello que te va a dañar.
Armando Carrasco Z.
lunes 20 de abril de 2009
Salmos 119 Sámec (Parte 58)
“Apartaos de mí malignos, pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios. Susténtame conforme a tu palabra, y viviré; y no quede yo avergonzado de mi esperanza.” Salmos 119:115-116
Hay un viejo dicho en México que dice: “el que con sabios se junta sabio será” y es muy cierto y también lo es a la inversa. La influencia de los amigos y de las personas con las que nos rodeamos afecta directamente en nuestra forma de vida. De hecho muchas personas han perdido el rumbo de su vida por la mala influencia de sus amigos.
Por eso aquí el autor les dice terminantemente “apártense de mí malhechores”. Porque él sabía que debía cortar con todo aquello que lo puede alejar de Dios. Y no duda en explicar porqué y afirma que él se dedicará a obedecer Su Palabra.
Cuando damos pasos tan importantes como éste de dejar las relaciones que dañan nuestra vida, entramos en un conflicto. Donde pensamos que tal vez quedemos avergonzados por promover lo que creemos. Cuando le decimos a la gente que nosotros creemos en Dios y en Su Palabra, muchas veces nuestra reputación queda en juego. La gente es cruel y frecuentemente nos lanza ofensas directas contra nuestra personas y contra nuestras creencias.
Por eso David aquí dice que Dios lo sustente de acuerdo a Su Palabra y que no quede avergonzado. Que su esperanza de ver buenos resultados por sus creencias se realice. Cuando empezamos a poner en práctica lo que aprendemos de la Biblia, surge en nosotros una gran esperanza de cambio en nuestras vidas. Y esa esperanza crece día a día pero muchas veces no viene el cambio o la bendición de manera inmediata y llegamos a pensar que podemos quedar avergonzados. Pero no es así. Dios no es mentiroso. Y Dios nos sustenta conforme a Su Palabra.
Ahora bien, la contraparte de alejarse de los malhechores es acercarse a todos aquellos que piensan y creen igual o similar a nosotros, que creen en la Biblia, que confían en Dios, etc. para poder fortalecer en nosotros la esperanza. Compartir con otros nuestras dudas y luchas y saber cómo otras personas han pasado por lo mismo, fortalece el alma.
Por eso te invito a que evites las relaciones que te alejan de tu Papá, que te alejes de todas aquellas “amistades” que dañan tu vida y hasta tu reputación y que busques fortalecer tus relaciones con aquellos que te impulsan a guardar la Biblia.
Pero sobre todo te invito a que busques fortalecer tu relación con Dios. Que busques ese alimento que sustenta el alma y que solo puede venir de Él. No es en vano que Jesús haya dicho que no solo de pan comeré el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Armando Carrasco Z.
Hay un viejo dicho en México que dice: “el que con sabios se junta sabio será” y es muy cierto y también lo es a la inversa. La influencia de los amigos y de las personas con las que nos rodeamos afecta directamente en nuestra forma de vida. De hecho muchas personas han perdido el rumbo de su vida por la mala influencia de sus amigos.
Por eso aquí el autor les dice terminantemente “apártense de mí malhechores”. Porque él sabía que debía cortar con todo aquello que lo puede alejar de Dios. Y no duda en explicar porqué y afirma que él se dedicará a obedecer Su Palabra.
Cuando damos pasos tan importantes como éste de dejar las relaciones que dañan nuestra vida, entramos en un conflicto. Donde pensamos que tal vez quedemos avergonzados por promover lo que creemos. Cuando le decimos a la gente que nosotros creemos en Dios y en Su Palabra, muchas veces nuestra reputación queda en juego. La gente es cruel y frecuentemente nos lanza ofensas directas contra nuestra personas y contra nuestras creencias.
Por eso David aquí dice que Dios lo sustente de acuerdo a Su Palabra y que no quede avergonzado. Que su esperanza de ver buenos resultados por sus creencias se realice. Cuando empezamos a poner en práctica lo que aprendemos de la Biblia, surge en nosotros una gran esperanza de cambio en nuestras vidas. Y esa esperanza crece día a día pero muchas veces no viene el cambio o la bendición de manera inmediata y llegamos a pensar que podemos quedar avergonzados. Pero no es así. Dios no es mentiroso. Y Dios nos sustenta conforme a Su Palabra.
Ahora bien, la contraparte de alejarse de los malhechores es acercarse a todos aquellos que piensan y creen igual o similar a nosotros, que creen en la Biblia, que confían en Dios, etc. para poder fortalecer en nosotros la esperanza. Compartir con otros nuestras dudas y luchas y saber cómo otras personas han pasado por lo mismo, fortalece el alma.
Por eso te invito a que evites las relaciones que te alejan de tu Papá, que te alejes de todas aquellas “amistades” que dañan tu vida y hasta tu reputación y que busques fortalecer tus relaciones con aquellos que te impulsan a guardar la Biblia.
Pero sobre todo te invito a que busques fortalecer tu relación con Dios. Que busques ese alimento que sustenta el alma y que solo puede venir de Él. No es en vano que Jesús haya dicho que no solo de pan comeré el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Armando Carrasco Z.
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